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Operación Orchard: El ataque de Israel a la planta nuclear de Siria

En marzo de 2018 Israel abrió las compuertas de su historia secreta para revelar públicamente su implicancia en los ataques al centro nuclear Al-kibar en las cercanías de la ciudad Dier ez-Zor, en el noreste de la República Árabe de Siria, un 6 de septiembre de 2007, ejecutado con el fin de prevenir el enriquecimiento atómico para fines militares.

La increíble misión realizada por la Fuerza Aérea Israelí (IAF) generó un impacto a nivel mundial cuando, a fines de la década pasada, distintos medios presumían la responsabilidad de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en la destrucción de una instalación de grandes dimensiones en Siria, erigida en las sombras por el gobierno de Bashar Al Asad.

Diferentes centros de información contaban con muchos antecedentes sobre la misteriosa acción preventiva de Israel. Entre ellos, cuándo se utilizaron las aeronaves y cómo habían sido los preparativos, sin embargo, no sería hasta el 21 de marzo de 2018 que la IDF confirmó la ejecución de los ataques bajo la consigna de “protección del futuro de la nación”.

Una imagen, sin fecha, publicada por el gobierno de Estados Unidos muestra el edificio del reactor nuclear sirio. US. Government

Una vez que el mundo supo de primera fuente la veracidad de la operación conocida por nombres clave como “Outside Box”, «Operation Orchard” y “Arizona”, encontró rápidamente semejanzas con la «Operación Ópera», una acción militar realizada por la IAF con sus F-16A Netz el 7 de junio de 1981, contra el reactor nuclear de Osirak, ubicado a las afueras de Baghdad, y que evitó -según la defensa israelí- que el Iraq de Saddam Hussein consiguiera desarrollar armamento nuclear.

La confirmación de los ataques se dio luego de que la Corte Suprema de Israel obligara al gobierno a revelar la operación, a consecuencia de denuncias de periodistas que buscaban poder publicar la historia, según señala el Jerusalem Post, por lo que más que una apertura comunicacional por parte del gobierno israelí, se trató de un jaque mediático de la prensa para dar a conocer los detalles de la misión.

Antecedentes

La inteligencia de Israel había conseguido información sobre la construcción de un sitio en donde se albergaría un futuro reactor nuclear -con propósitos desconocidos- al noroeste de Dier ez-Zor, y que contaba con asistencia secreta de Corea del Norte. La arquitectura del lugar lucía casi idéntica al complejo de Yongbyon norcoreano, diseñado para enriquecer plutonio con fines bélicos. Al momento del ataque, según especialistas israelíes, Siria estaba a escasos meses de comenzar a producir material radioactivo de alta calidad.

Las presunciones israelíes sobre el asunto nuclear sirio dieron lugar a posiciones encontradas dentro de la defensa de la nación hebrea, ya que si bien actuaron oportunamente, se discutía cómo pasó tanto tiempo sin que el Directorio de Inteligencia Militar (Aman) y el Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales (Mossad) no conjeturaran una sospecha, lo que recordó lo sucedido con el dictador libio Muammar Gaddafi, cuando admitió públicamente los planes de su programa de armas nucleares con materiales vendidos por Abdul Qadeer Khan, el cerebro tras la bomba atómica de Pakistán.

Un mes antes los F-16I Sufa y F-15I Ra´am, participantes en el ataque, ensayaron las maniobras y tiempos acordes a la operación. IDF

Entonces, la inteligencia israelí no consiguió trabajar en un plan preventivo para Libia debido al sigiloso movimiento del gobierno de Gaddafi, y que más tarde sería cancelado por la presión de los lideres occidentales.

Por consecuencia de lo sucedido en Libia, la inteligencia israelí comenzó a seguir la huella de Khan, por lo cual el Aman encontró informes de las visitas del científico paquistaní a Siria. La agencia duplicó su enfoque en la nación árabe cuando Bashar Al Assad llegó al poder en el año 2000.

A finales de 2004, «nos dimos cuenta de que algo estaba pasando en Siria con respecto a un programa nuclear», declaró Amnon Sofrin, jefe del departamento de inteligencia del Mossad, al igual que Eli Ben Meir, un general de brigada del Aman que entonces era un joven analista de investigación. Con una serie de contundentes pruebas, Meir Dagan, director del Mossad entre 2002 a 2011, junto al Jefe de las IDF, Gabi Ashkenazi (hoy ministro de Asuntos Exteriores) se reunieron con el primer ministro Ariel Sharon para pedirle presupuesto adicional para buscar un proyecto nuclear en Siria. La reconocida Unidad 8200 del Aman aumentó considerablemente la supervisión de todas las comunicaciones sirias con este propósito.

Se consideraba que Ibrahim Othman, director de la Comisión de Energía Atómica de Siria, era el hombre que debía conocer estos secretos por lo que el Mossad lo elevó a nivel prioritario y sus agentes comenzaron el trabajo. En la misión la inteligencia siguió a Othman hasta su hotel en Viena, en diciembre de 2006, donde se había alojado para asistir a una reunión del OIEA. En la habitación encontraron su computador que contenía datos que, cuando fueron descifrados por los laboratorios de inteligencia israelíes, incluían 35 fotos de Othman en compañía de científicos norcoreanos, junto a imágenes del interior de la instalación de Dier ez-Zor, mostrando claramente que era un reactor nuclear para enriquecer plutonio.

Las fotografías fueron la prueba definitiva para corroborar las sospechas de Israel. La información fue enviada rápidamente al nuevo primer ministro Ehud Olmert, quien luego se acercó al presidente estadounidense George W. Bush y le preguntó si Estados Unidos haría algo. Bush se negó, explicando que sus fuerzas estaban estancadas en Iraq y Afganistán, y que no quería abrir un tercer frente, aunque no dijo nada sobre una acción israelí. Para Olmert fue suficiente: interpretó esto, con razón, como una luz verde e instruyó a Ashkenazi para que preparara la operación.

Al mes siguiente, Olmert formó un panel de tres miembros para investigar sobre el programa nuclear de Siria. Seis meses después, el general de brigada Ya’akov Amidror, uno de los miembros del panel, informó a Olmert que Siria estaba trabajando con Corea del Norte e Irán en la instalación nuclear. Irán había canalizado mil millones de dólares al proyecto y planeaba utilizar las dependencias de Al-kibar en reemplazo de las instalaciones si es que no se pudiera completar su programa de enriquecimiento de uranio.

Preparativos

Un mes después de la confirmación del programa nuclear sirio, a mediados de agosto de 2007, Olmert autorizó el despliegue de una unidad de reconocimiento Sayeret Matkal a la nación árabe. De manera encubierta, estuvieron en las instalaciones sirias y llevaron material nuclear a Israel. Según la Agencia Reuters, dos helicópteros transportaron a doce comandos al sitio para obtener evidencia fotográfica y muestras de suelo. Los comandos probablemente iban vestidos con uniformes sirios y, aunque la incursión fue exitosa, tuvo que ser abortada antes de tiempo debido a que los agentes israelíes fueron descubiertos por soldados sirios, neutralizados antes de la retirada. Las muestras revelaron una actividad nuclear a la vez que se confirmaría su procedencia: Corea del Norte.

Dos helicópteros, presumiblemente CH-53 Yasur y/o UH-60 Yanshuf, fueron los que transportaron a los comandos a Siria. IDF

Los pilotos que participaron en la operación fueron seleccionados personalmente por el Comandante General Eliezer Shkedy, jefe de la IAF, y los preparativos comenzaron casi un mes antes de la operación. En el desierto de Neguev los pilotos de F-16I Sufa  y F15I Ra`am comenzaron el entrenamiento para alcanzar un objetivo de similares dimensiones del edificio sirio, siempre de noche, usando una táctica de inclinación de treinta grados con armamento inteligente, a la vez que volaban un tiempo acorde a lo que tomaría la misión entre el norte de Israel y Dier ez-Zor. Además, se practicaron maniobras evasivas contra la  defensa antiaérea que a pesar de ser bien equipada entonces, el General Shkedy aseguró (horas antes de que los pilotos despegaran rumbo a Al-kibar) que estas se encontrarían bloqueadas durante el ataque.

Acción

El 5 de septiembre, un día antes del ataque, un equipo de comandos de elite de la IAF de la unidad Shaldag fue insertado en el área con el objetivo de tomar posición en las cercanías de la zona para poder reportar los movimientos e iluminar la instalación, al mismo tiempo que lo harían los cazas con los pod Litening.

 

 

Desde las 22:00 (hora de Israel) las aeronaves comenzaron los preparativos para el despegue, mientras los aviones de guerra electrónica ya trabajaban en abrir un corredor aéreo. Enn la foto un F-15I Ra´am momentos previos a su despeguen destino a Siria. IDF
En la foto uno de los F-16I Sufa rumbo a ejecutar la Operación Orchard, equipados con bombas con cabezas penetrantes antibunker guiadas por GPS y misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM. IDF

A las 22:30 horas de esa noche de septiembre, diez aviones de combate israelíes F-15I Ra’am del 69º Escuadrón de la IAF armados con bombas guiadas del tipo BLU-109 de 2000 lb (907 kg), de guía satelital (JDAM) con cabeza antibunker, escoltados por aviones de combate F-16I Sufa del 119º Escuadrón Bat y 253º Escuadrón Neguev, también equipados con armamento inteligente y misiles AIM-120 AMRAAM, despegaron desde la base aérea de Ramat David y Hatzerim rumbo al sitio de Al-kibar. Según información oficial a algunos Ra´am se les instruyó regresar a la base, a la vez que fuentes no oficiales dicen que cuatro aviones en total atravesaron hacia la nación árabe. En tanto Aviation Week informó que Estados Unidos proporcionó a Israel información sobre las defensas aéreas sirias antes del ataque y que se destruyó un sitio de radar sirio en Tall al-Abuad con bombas de precisión desde los Sufa.

«No hubo ceremonias ni fiestas», dijo el Mayor T, uno de los pilotos del escuadrón «Hammers”, a The Times of Israel en una entrevista. “Por supuesto, comprendimos el significado histórico de nuestro logro, pero tuvimos que refrenarnos”, dijo. «El secreto era el factor de mayor importancia”, añadió.

Un número indeterminado aviones de guerra electrónica realizarían la “manipulación» de las defensas aéreas sirias, dándoles una imagen falsa de cielos vacíos durante todo el tiempo que los cazas cruzaron los límites soberanos para ingresar. Se presume que el manejo del complejo de radar sirio fue realizado por el sistema aerotransportado Suter, que en vez de bloquear las señales de radar este utiliza un enfoque más sofisticado de “engañar las defensas enemigas”.

Aún no se sabe sobre los aviones de guerra electrónica que participaron en la Operación Orchard, sin embargo, se presume que fueron los G550 Nachshon Aitam o uno de los Boeing 707-344C Phalcon. IDF

La ecuación lógica de realizar vuelos de baja altura para penetrar el espacio aéreo enemigo es una táctica peligrosa que no se consideró en la Operación Orchard. Desde comienzos de la década del 90 se volvió la mirada a los sistemas de guerra electrónica para penetrar espacios aéreos hostiles con seguridad, luego de lo aprendido durante la primera Guerra del Golfo cuando algunos cazas británicos fueron derribados en la operación Tormenta del Desierto.

«La tecnología permite a los usuarios invadir las redes de comunicaciones, ver lo que ven los sensores enemigos e incluso asumir el cargo de administrador de sistemas para que los sensores puedan manipularse en posiciones de modo que no se puedan ver los aviones que se acercan», explicó a Aviation Week un oficial estadounidense anónimo en retiro. Añadiendo que “el proceso implica localizar emisores enemigos con gran precisión y luego dirigir flujos de datos hacia ellos que pueden incluir objetivos falsos y algoritmos de mensajes engañosos».

La IAF publicó imágenes en 2018 donde se muestra a los pilotos una vez retornados en Israel, tras la exitosa misión de destruir el reactor nuclear. IDF

Se dice que el sistema Suter fue probado en Afganistán e Iraq, montado en aviones EC-135 y algunas plataformas no tripuladas, según informó John Leyden en The Register. Siria habría adquirido antes del ataque dos sistemas de defensa aérea de última generación a Rusia, el Tor-M1 y dos sistemas Pachora-2A indicó Leyden, además de los sistemas antiguos S-75 (SA-2 Guideline), S-125 (SA-3 GOA), 2K12 (SA-6 Gainful) y S-200 (SA-5 Gammon) usados por la defensa siria como señala el blog IMINT & Analysis.

El ataque se cree que fue realizado en una incursión aérea desde el Mar Mediterráneo, penetrando mar territorial libanés. Ahí los Ra`am y Sufa ejecutarían dos ataques al edificio objetivo. Una vez confirmada la destrucción total del edificio, los cazas retornaron en grupos separados, presumiblemente, sobre Turquía, más precisamente sobre la provincia de Hatay, con la evidencia del hallazgo de tanques de combustible externos de F-15 en suelo turco. Testigos dijeron que los aviones israelíes fueron atacados por las defensas aéreas sirias en Tall al-Abyad, motivo por el cual los cazas pudieron verse obligados a arrojar los tanques para ejecutar maniobras evasivas.

Cerca de la medianoche los aviones de combate alcanzaron su objetivo y arrojaron, según Makovsky, 17 toneladas de bombas en el sitio, a lo que la IAF llamó «Ein Habesor», en referencia a un lugar en el sur de Israel donde, según el libro religioso judío, el rey David luchó y mató a los amalecitas.

 

En este registro satelital, a la izquierda, como lucía el sitio de Al-kibar con el edificio que albergaba el reactor nuclear. A la derecha, la foto muestra el sector sin la construcción, posterior a los ataques del 6 de septiembre de 2007. IDF

El ataque reconocido por la IDF significó la neutralización de un potencial poder nuclear en manos de Siria, lo que para el gobierno de Israel significaba un peligro para el destino de la nación. En tanto el ex primer ministro y ministro de Defensa, Ehud Barak, declaró que los planes de un ataque preventivo a Irán no han sido cancelados sino que solamente suspendidos.

Es importante señalar que el Mossad consiguió cerca de 55.000 discos compactos de información sobre el plan nuclear de Teherán en 2018.  Por otra parte, el historial de un eficiente desempeño del espionaje y la fuerza aérea han entregado seguridad al destino de Israel, y es una evidencia clara de cuan importante es contar con un sistema de defensa e inteligencia robusto para evitar que la seguridad de una nación se vea en peligro.