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La importancia del instructor de vuelo en la formación de futuros pilotos

Esta columna va dirigida a los pilotos instructores, contribuyentes en el aprendizaje de la carrera de todos quienes tienen la responsabilidad de comandar una aeronave. Quienes son o han pasado por este gran rol comprenderán que no solo se requiere contar con una abultada cartera de horas de vuelo y/o conocimientos técnicos sobre aeronáutica, sino que va mucho mas allá, cómo estar orientado a la vocación de enseñar «ese motor interno que motiva a ayudar y guiar el camino de comprender el mundo aeronáutico desde sus conocimientos técnicos», enseñar distintas performances en las distintas fases de vuelo y por supuesto ser ejemplos de comportamientos, bajo la premisa de la seguridad operacional.

Ser instructor de vuelo es una tarea muy compleja que conlleva múltiples funciones. Por ello, ahondare desde la mirada de la psicología de aviación algunas temáticas de esta área que requieren ser potenciadas.

Ser parte de la historia de vida en la formación de un piloto, es una gran tarea, que requiere un altísimo grado de responsabilidad y por aquello, creo firmemente que la labor de instruir, crea el futuro perfil de todo piloto, y no solo en aspectos técnicos, sino más bien de los comportamientos que determinarán  las decisiones de cómo enfrentar escenarios especialmente adversos.

Esta labor, ademas necesita de la vocación docente, tuve la oportunidad de entrevistar a decenas de instructores y uno de los comunes denominadores de los que poseen mejores competencias, esta centrado en el gusto de enseñar a otros, y esto se refiere a esas herramientas psicopedagógicas necesarias para cumplir dicha tarea.

En el seminario organizado por Clearway Academy este pasado 7 de octubre, se abordaron herramientas psicopedagógicas para potenciar el aprendizaje de vuelo, con una amplia participación de instructores de distintas empresas, donde se abordo la importancia de este rol, en donde pude observar que según la narrativa de los expositores, el potenciar esta área de trabajo es de suma importancia para la industria aeronáutica chilena; algunos instructores manifestaron abiertamente la necesidad de crear instancias de capacitación para poder actualizarse sobre de la conducta humana en distintos escenarios operacionales, lo que se lee como un llamado para minimizar los riesgos en la operación.

Actualmente, los sistemas tecnológicos avanzan a pasos agigantados, y los contextos operacionales se van complejizando, solicitando la optimización de la mayor parte de los recursos disponibles a nivel operativo y conductual que provoca mayores exigencias al factor humano.

Por esto, el crear espacios de educación para entregar herramientas prácticas en la comprensión de la conducta humana a los instructores de vuelo, es una tarea que se erige cómo prioritaria. Como psicólogos aeronáuticos y agentes de seguridad operacional, debemos aumentar nuestra presencia en la asesoría de estos cargos tan críticos y esenciales.

Me gustaría poder abarcar múltiples temáticas, sin embargo me quiero detener en el rol del perfil de este cargo para poder contribuir en este espacio.

Usando como referencia una serie de autores y ensayos me quiero detener en el profesor Salvador Tomas Rubio, Piloto y Psicólogo Aeronáutico español, al cual tuve la oportunidad de conocer en España, en su libro “El Instructor de vuelo” hace mención a un estudio que realizó con mas de 1000 pilotos instructores y a partir de esta intervención el nombra, desde el punto de vista de su perfil profesional y humano que el instructor de vuelo debería ser “Un piloto experimentado, con vocación de enseñanza, inteligente, con adecuado nivel cultural, dotes pedagógicos y personalidad idónea.” Y si vemos otras referencias como la Federal Aviation Administration (FAA) en su manual “Aviation instructor´s handbook”, se logra apreciar un gran abanico de distintos temas acerca de este perfil, que en mi opinión, sintetizan todo lo necesario sobre teorías psicológicas del comportamiento humano como las del aprendizaje, viendo ejemplos concretos de alumnos en vuelo entregando herramientas prácticas para potenciar la instrucción, más específicamente me gustaría destacar donde dice que  “ser un instructor eficaz, es conocer el comportamiento de sus estudiantes, las necesidades humanas básicas, los mecanismos de defensa que usan las personas que impiden el aprendizaje, por otro lado cómo los adultos aprender que es esencial para organizar las actividades de los estudiantes y promover una experiencia de aprendizaje productiva.”

Si observamos estas referencias, es fácil deducir que para lograr un aprendizaje con éxito, el instructor debe saber por qué las personas actúan de la manera en que lo hacen y como aprenden.

En estos 12 años como psicóloga aeronáutica, he participando en la instrucción aérea, acompañando vuelos de formación de pilotos, y he observado la gran importancia de las competencias humanas en esta etapa inicial como puntapié en las actitudes y aptitudes de los futuros pilotos.

Recuerdo esas primeras fases de aproximación que un estudiante afronta en su instrucción, en donde la interacción instructor-alumno juega un rol histórico en la conducta del piloto. Dentro de esta perspectiva , esta relación debe consolidarse en las primeras sesiones como un vinculo basado en instrucciones claras de comportamiento, que fomente los valores o principios de comportamiento según cada empresa (cultura organizacional), mientras que por otro lado las exigencias de estudio que propone el instructor y el clima propicio para la enseñanza-aprendizaje se suman como factores, a los que les llamamos «Acuerdos instruccionales» que juegan un papel clave para la percepción de seguridad del estudiante y que mejora el control de sí mismo y del entorno que tiene que gestionar.

En neurociencia entendemos que si existe un ambiente propicio para la instrucción, se activa un proceso hormonal en la biología cerebral en donde la dopamina (llamada por algunos la hormona de la felicidad) y serotonina (estabilizadora del ánimo) y generan la capacidad de procesar la información de forma rápida y consolidarla óptimamente bajo un adecuado clima de enseñanza. Cuando existen episodios tempranos de estrés negativo, el estudiante genera una actitud de ansiedad, temor, rabia u otras emociones que interfieren en el procesamiento de la información, lo que genera una recepción de forma lenta y de baja consolidación, se activan estados de alerta (huida o lucha) al percibir la información como amenazante, lo que se se podría transformar en casos de estudiantes un tanto ansiosos, que evitan los desafíos, y que aumentan la desconcentracion o desafían la autoridad. Todos estos casos, según mi experiencia, se pueden abordar en cursos para potenciar el conocimiento de la conducta humana en un ambiente operacional de alta complejidad.

Las emociones juegan un rol primordial en el comportamiento humano, específicamente cuando aprendemos, por esto los instructores deben capacitarse continuamente respecto de conducta humana bajo ciertos escenarios operacionales e identificar posibles actitudes para poder ser gestionadas en el momento preciso.

Ser instructor es preparación y mejora continua, la tecnología ha cambiado, ya las formas de estudio han cambiado, hoy estamos en casa, conectados desde distintas plataformas virtuales y aprendemos de manera más individual que antes , y en este punto el instructor debe potenciar el conocimiento de distintos modelos de aprendizaje según sus estudiantes, además este rol educador debe potenciarse mediante mayores ayudas financieras en capacitaciones.

Educar a nuestros instructores desde distintos puntos de vista es contribuir a la formación de futuros pilotos con capacidad de criterio y juicio al momento de tomar decisiones en distintos contextos operacionales, entrenar con altos estándares de calidad lleva a formar pilotos integrales que puedan desenvolverse en cualquier ambiente y de paso se potencia la industria.

Para esto es necesario ir formando este rol con calidad, tener  instructores con altas competencias desde su motivación de enseñar, habilidades de vuelo y competencias psicopedagógicas. Un punto fundamental son las Non technical skills (habilidades no técnicas) ya que estas  también juegan un rol fundamental en la instrucción como parte del perfil, conocidas como habilidades blandas, tienen una relevancia primordial ya que sin estas no se lograrían ejecutar de buena forma las competencias técnicas, medibles a través del comportamiento, por ejemplo si estoy enseñando una maniobra de descenso tengo que ser capaz de acompañarlo con una actitud de conciencia situacional y gestión del error para poder tener una eficiencia en la toma de decisiones de la maniobra. Por eso, hablar de estas habilidades en la instrucción es sumamente relevante en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Por último, quiero dirigirme a las escuelas de vuelo para potenciar a sus instructores,  es fundamental tener un programa enfocado a este tipo de situaciones, tenemos que estandarizar, conceptualizar este escenario de enseñanza aprendizaje para ir potenciando este rol fundamental que cumplen los instructores de vuelo.

El mundo en su constante cambio, también modifica la manera en que los jóvenes procesan la información, lo que obliga a las escuelas a formar y educar a los instructores acerca de distintas técnicas para abordar los procesos de instrucción de sus pilotos. Todos aprendemos según lo que nos motiva, si tenemos un ambiente positivo lo que nos lleva a la autocrítica tendremos pilotos autovalentes capaces de identificar sus errores y corregirlos, mejorando las habilidades propias del vuelo, es un rol que debe cumplir el instructor que forma profesionales del aire ya que si se guía a través de la dependencia de la información, se crea una interdependencia que no permite las competencias necesarias para la seguridad propia de los estudiante.

He visto distintos tipos de instructores con distintas formas de actuar con sus alumnos, lo que me ha llevado a reflexionar acerca de este rol tan relevante en la fase de formación. El instructor de vuelo es el responsable de cómo cual será el criterio del futuro piloto en la toma de decisiones en distintas situaciones que se presentan. Es por esto que el instructor debe tener apoyo de las empresas donde están insertos, desde entender la cultura organizacional, ver qué valores que imparte dicha empresa y potenciar siempre la relación estudiante –instructor. Los valores organizacionales promueven los principios de la conducta, es por eso que también es parte del proceso de enseñanza, mantener y propiciar principios de comportamiento, estandarizando conductas y propiciando siempre la seguridad operacional, para eso las empresas deben fomentar esto a través de capacitaciones y estandarizar todo comportamiento humano que afecte la seguridad de vuelo.

Creo tajantemente que para potenciar el criterio, que es fundamental en un piloto, lo que hace la diferencia es que los instructores sean capacitados e instruidos por cada escuela de vuelo en potenciarlas habilidades no técnicas presentes en la instrucción, como un upgrade en técnicas de enseñanza orientada al vuelo.

«Un instructor es la base esencial del camino que recorrerá el Piloto Alumno, creando destrezas como actitudes integrales para alcanzar con éxito su futuro profesional»

En nuestro rol desde la psicología esta aportar y entregar información educando a través de las distintas miradas de la ciencia, como la neurociencia, enfocando estos factores en el mundo de enseñanza aprendizaje en vuelo y ser una mano más de apoyo para todos los instructores.

Si el mundo está cambiando, también debemos moldearnos para aprender los distintos lentes que ocupan los mas jóvenes y así poder optimizar un trabajo integral en un rol tan fundamental  para la industria como es la instrucción aérea.