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Airbus no reconoce el «Plan B» mencionado por Dassault sobre el programa FCAS

Los ejecutivos de Airbus dijeron que no ven un “Plan B” viable para él golpeado programa de avión de combate FCAS (Future Combat Air System), como sugirió a principios del mes en curso el CEO de Dassault, Eric Trappier, al mando del proyecto europeo.

El jefe de Dassault, ha admitido algunos problemas en la puesta en marcha de la fase inicial -denominada 1B-  del programa que proveerá a Alemania, España y Francia de un avión de combate de sexta generación, en donde la aerospacial Airbus, poseerá un 66% de participación del esfuerzo multinacional (por las partes de Alemania y España).

La reciente incorporación española al proyecto europeo, ha generado algunas fricciones que han sido manifestadas por Trappier, con declaraciones donde ha dicho que «se ha hecho mas complicado el reparto de trabajo de paquetes, incluidos los estratégicos»,  añadiendo que «seguimos creyendo en el programa» pero, planteo que en su rol de líder de la empresa conjunta, hará todo lo posible para que el «Plan A» funcione, pero que siempre se tiene un «Plan B» para ir adelante de manera alternativa».

Las reacciones de las declaraciones del CEO de Dassault, fueron inmediatas y Dirk Hoke, director ejecutivo de la división de defensa y espacio de Airbus, y Antoine Bouvier, jefe de estrategia, fusiones y asuntos públicos de la gigante europea, testificaron ante la comisión de asuntos exteriores del Senado francés el 17 de marzo en un esfuerzo por calmar las tensiones que han surgido alrededor del FCAS.

Los dos ejecutivos de Airbus intentaron atribuir un potencial éxito del programa a la visión de una Europa mas independiente. El fracaso del futuro sistema, significaría que los estadounidenses podrán continuar vendiendo el F-35 a un continente que necesita su propia industria avanzada de aviones de combate, para continuar la senda del desarrollo, argumentó Bouvier.

“No existe un ‘Plan B’”, dijo, refiriéndose a la sugerencia que hizo el CEO de Dassault ante el mismo comité una semana antes. Mientras que por el lado de Dassault, Trappier lamentó la división del trabajo después de la inclusión de España. Además, señalo el panorama en donde Airbus se encamina a un papel demasiado dominante dado que la compañía también tiene raíces en Alemania y España.

Bouvier trató de disipar la idea de que Dassault fuera superado, y señaló que los arreglos de equipos de Airbus incluyen otros pesos pesados ​​de la industria francesa como Thales y MBDA. Airbus está firmemente arraigada en el negocio de la defensa francesa, dijo, y sugirió que la compañía no debería ser vista como demasiado alemana cuando se trata de FCAS.

El sesgo de ambos lados es algo así, según Bouvier: algunos alemanes piensan que los franceses quieren construir un avión francés con dinero alemán, mientras que algunos franceses piensan que los alemanes quieren robar secretos comerciales y construir un avión propio con ello.

Durante una reunión de la comitiva en París, Hoke dijo que se hizo una nueva oferta para que Dassault retenga cuatro de los seis paquetes de trabajo estratégicos. Además, se estaban llevando a cabo negociaciones sobre el contrato para la Fase 1B a fin de preservar el conocimiento único de las empresas en dominios críticos.

Un acuerdo firmado rápidamente es fundamental para que el parlamento alemán tenga tiempo de estudiarlo y aprobarlo antes del receso de verano a fines de junio, dijo Hoke. El momento y el contexto político en Alemania es la razón por la que Airbus se ha mantenido en silencio sobre el ruido respecto al FCAS, agregó, ya que no se sabe cómo le iría al problema si se arrastrara hasta la fecha de elecciones que decidirá el futuro gobierno de Berlín.

Foto portada: Airbus