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F-5 Tigre III, a 45 años de la entrada de Chile en la era supersónica

El destacamento de aviones de combate más austral del planeta, el Grupo de Aviación Número 12 celebra los 45 años de la entrada en servicio del F-5, que un 26 de julio de 1976 significo el inicio de la era supersónica para la Fuerza Aérea de Chile (FACh), cuando estos se incorporaron al Grupo de Aviación Número 7 de la ciudad de Antofagasta, y que hoy continuan resguardando la soberanía chilena sobre los confines de la Patagonia.

El F-5 es un autentico ícono para la FACh, sobreviviendo a la desactivación de los Hawker Hunter, Mirage Elkan, Mirage Pantera y A-37B Drangonfly, y marcando un cambio de época cuando se recibieron las 18 unidades F-5 (14 F-5E y 4 F-5F) que se transformaron en la punta de lanza de la defensa aérea, siendo la espina dorsal durante la tensión político-militar que enfrentó a Chile con la Argentina del General Jorge Rafael Videla.

Uno de los F-5F Tigre II del primer lote realizando una escala técnica en la Base Aérea Howard, en Panamá. FACh

Luego, en la década de los ochenta, los Tigres sufrirían de primera mano los efectos de la Enmienda Kennedy, que limitó la adquisición de repuestos y mantuvo una disponibilidad de flota muy precaria, dejando a Chile en una desventaja comparativa frente a su virtual enemigo.

Para fines del decenio, la FACh buscó mejorar las capacidades de los F-5E/F,  sobre todo en lo que se refería a radar y armamento gracias a que los aparatos fueron adquiridos nuevos y contaban con horas remanentes suficientes para trabajar sobre ellos.

Modernización

La Fuerza Aérea mediante Enaer y en conjunto IAI Systems de Israel, desarrolló el proyecto Tigre III Plus, que llevaría a los cazas a un nuevo estándar: Se incorporó un radar ELTA EL/M 2032B, un nuevo sistema de administración de datos, dos pantallas multifunción, HOTAS, Head Up Display y asientos eyectables cero-cero Martin-Baker Mk.10, además de un sistema de combate con casco DASH de Elbit Systems, que le permitió administrar desde este hardware los datos de la aeronave y la selección de objetivos. Gracias a esto, los Tigres comenzarían a utilizar los misiles Rafael Python 3 y Python 4, con una mejora considerable en su capacidad de combate.

Las modificaciones se realizaron inicialmente sobre dos aeronaves (el F-5E (805)) y el F-5F (917)), en 1993 en las instalaciones de IAI en Israel. También se trabajó en la integración de sistemas de autoprotección, con la alerta de radar de la firma chilena DTS: una suite de perturbación electrónica Jammer A-401 y dispensadores de chaff y bengalas.

Luego, las mejoras continuaron cuando los Tigre III volvieron a estar operativos y desplegados en las inmediaciones del desierto, con la instalación de sonda de reabastecimiento bajo la tutela técnica de Tiger Century Aircraft en las dependencias de Enaer, extendiendo considerablemente su radio de acción.

Ello fue demostrado en las misiones a Isla de Pascua, Manu Tamaì (del pascuense pájaro de guerra) en enero de 1998, donde se trasladarían cuatro unidades desde la Base Aérea Cerro Moreno de Antofagasta al Aeropuerto Internacional Mataveri. Una travesía de cinco horas y media que comprendió unos 4.000 km., posibles gracias al apoyo al tranquero Boeing KC-707 Águila del Grupo de Aviación Numero 10.

Mientras que entre julio y agosto de 1998, seis F-5 viajaron hasta la Base Aérea Nellis, en Estados Unidos para participar del ejercicio multinacional Red Flag, en el desierto de Nevada. Aquello daría a los Tigre III un historial de despliegue que ninguna otra aeronave había obtenido en Chile.

Luego se le sumaria la participación en el ejercicio multinacional Cruzex IV, con seis F-5 del Grupo de Aviación Nº7.

Actualidad y futuro

Hoy en día, la base Chabunco aun cuenta con personal especializado del Grupo 7 previamente destinado en Antofagasta, componente fundamental para el correcto desempeño de los aviones en un escenario climatológico verdaderamente complejo y que obliga a los pilotos a usar traje anti-exposición para los casos de eyección sobre los gélidos mares australes.

Actualmente, las distancias involucradas son la principal complicación en la organización de estos escenarios, lo cual se ha facilitado con la incorporación del KC-135E Stratotanker en 2010: para mediados de 2011, un KC-135 del Grupo 10 había recibido la extensión de manguera y canastilla para reaprovisionar en vuelo aviones con sonda tipo lanza, ampliando el alcance operacional de los Tigre III. Los F-5 participan activamente en ejercicios entre los grupos de combate de la FACH, lo que ha llevado a los cazas de vuelta en Cerro Moreno –su antigua base- y a otras latitudes chilenas.

En 2010 se firmó un contrato de mantenimiento con la suiza Ruag para la revisión completa de los motores J85-GE-21B, mientras que paralelamente, junto a Kellstrom Defence se trabajo en el reacondicionamiento estructural de las alas, lo que requirió el desmontaje y revisión de las aeronaves en las instalaciones de Enaer, dándole a los tigres una extensión de la vida útil de al menos 10 años.

Con una vida operativa que podría llegar al ocaso en la década en curso, según informo infodefensa.com, el Comandante en Jefe de la FACh, general del aire Arturo Merino Nuñéz, no se descarta poder realizar un nuevo programa de modernización si es que el momento lo amerita.